Los telescopios para astronomía óptica y de infrarrojo cercano más grandes del mundo son los telescopios gemelos Keck, en la cima de la montaña Mauna Kea, en Hawai.
La NASA se involucró en el Observatorio Keck en 1990 para respaldar sus intereses en la detección y estudio de otros sistemas planetarios. El informe Hacia Otros Sistemas Planetarios (TOPS por sus siglas en inglés), que fue la base de la participación de la NASA en el proyecto Keck, defendió el uso de los dos telescopios Keck como un interferómetro para llevar a cabo estas observaciones. La búsqueda de sistemas planetarios es una meta fundamental del Programa Orígenes de la NASA, que incluye el Interferómetro Keck y los interferómetros espaciales SIM (Misión de Interferometría Espacial) y TPF (Buscador de Planetas Terrestres). Los programas científicos clave para el Interferómetro Keck, dirigido a los objetivos del Orígenes, incluyen la búsqueda de otros sistemas planetarios a partir de su firma astrométrica y luz emitida, al igual que la caracterización del entorno alrededor de las estrellas cercanas.