Cuando la Phoenix aterrizó sobre Marte el 25 de mayo de 2008 a las 23h 32 TU, la distancia con la Tierra era de 275 millones de kilómetros. A la velocidad de la luz, su señal tardaba exactamente 15 minutos y 20 segundos en llegarnos.
A 125 kilómetros por encima de la superficie, Phoenix entró en contacto con las altas capas de la atmósfera marciana a una velocidad de 5,7 km/segundo, la forma cónica de su blindaje térmico aseguraba a la sonda una posición aerodinámicamente estable. Las antenas situadas sobre la cubierta superior comenzaron en seguida a transmitir datos telemétricos e imágenes en banda UHF a las tres sondas actualmente en órbita alrededor de Marte.
Para ello, las trayectorias de la Mars Reconnaisance Orbiter (MRO-Nasa), Mars Odyssey (Nasa), así como la de la sonda europea Mars Express habían sido ajustadas con el fin de tener visión directa de la Phoenix en el momento de la fase crítica de su descenso y aterrizaje. Com anécdota, los rovers Spirit y Opportunity, actualmente operando en la superficie del planeta rojo, "aprendieron" a simular también las emisiones de la Phoenix con el fin de proceder a varios ensayos previos.
Imagen en alta resolución de Vastitas Borealis tomada por el HiRISE1, donde se puede observar el aterrizador Phoenix así como el paracaídas y el escudo de entrada atmosférico sobre el suelo marciano.
Le tocaba entonces a la Mars Odyssey el honor de transmitir las señales en directo hacia la Tierra por medio de su antena de alta ganancia, mientras que los otros dos orbitadores registraban los datos emitidos durante el descenso con el fin de asegurarse que todos habían sido recibidos, antes de reenviarlos posteriormente bajo la forma de un fichero comprimido hacia la Tierra después del aterrizaje. Así, si por una razón u otra Phoenix hubiera fracasado en su tentativa, la Nasa habría dispuesto de todos los datos que permitirían determinar la naturaleza del incidente.
Menos de cuatro minutos más tarde, la velocidad de Phoenix se había reducido a mach 1,7 (1,7 veces la velocidad del sonido), y el paracaídas se abría. Después de 15 segundos el blindaje térmico se desprendió, aún 10 segundos más y los pies de aterrizaje se desplegaban. El radar se activaba automáticamente 50 segundos más tarde, las dudas que existían sobre la duración exacta de la travesía de la atmósfera (con un margen de error previsto de 46 segundos), no podían permitir una automatización completa del aterrizaje sin una lectura permanente y precisa de la posición exacta de la sonda con relación al suelo.
Desde el abandono del escudo, la cámara Mar.d.i. estaba activada. Hasta la llegada al suelo, se capturaron 20 imágenes en color de la región situada debajo de la sonda por medio de su objetivo de gran angular y fueron transmitidas, facilitando el trabajo de los técnicos cuando se intente posteriormente, modelizar en tres dimensiones el aspecto del terreno donde ha aterrizado la sonda. Este instrumento ha sido fabricado por Malin Space Science System.
A 1000 metros de altitud, Phoenix soltaba por fin el caparazón superior así como su paracaídas, y permaneció en caída libre durante tres segundos. Se encendieron los retrocohetes y en 22 segundos reducía su velocidad de caída a 2,4 metros/por segundo, que debía permanecer constante durante 41 segundos, justo en el momento preciso cuando los sensores fijados sobre las patas de aterrizaje de la sonda detectaban la presencia del suelo y detenían el funcionamiento del motor.
Esta última señal, el momento tan esperado, fue recibido en el centro de control del JPL (Laboratorio de Propulsión a Chorro) a las 23:32 h, y provocó de inmediato una salva de aplausos.
Despliegue de la sonda.
Tal como estaba previsto en el programa, la transmisión de datos desde el aterrizador estuvo interrumpida exactamente 60 segundos después de la toma de contacto con el suelo. 20 minutos más tarde, el tiempo de dejar caer la totalidad del polvo que habría podido ser levantado por los retrocohetes, los paneles solares comenzaron a desplegarse automáticamente, seguidos por el mástil meteorológico y por el soporte de las cámaras. Durante este "silencio de radio" de 90 minutos destinado a recargar las baterías, el Mars Reconnaissance Orbiter en primer lugar, y posteriormente la Mars Express retransmitían los datos registrados durante la bajada de Phoenix. Por fin, después de haber procedido a la alineación de su antena de alta ganancia con la Tierra, el aterrizador empezaba su primera transmisión continua desde el suelo marciano, conteniendo especialmente las primeras imágenes.
Notas.
1. La cámara HiRISE (High Resolution Imaging Science Experiment, Experimento Científico de Imágenes de Alta Resolución) forma parte del instrumental a bordo de la Mars Reconnaisance Orbiter (MRO) de la NASA. Puede acceder a más información sobre el HiRISE publicada en Astroseti, desde aquí.
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