NASA : 50 años de conquista espacial (8)
Por :
Marisa Raich 04-08-2008
El milagro Explorer
Por Jean Etienne
Con la rampa de lanzamiento destruida al mismo tiempo que una gran parte de las instalaciones de superficie, había que rehacerlo todo.
Jupiter-C (nombre en código
Missile 29) salió de su hangar y de la naftalina, fue encaminado hacia el complejo 26 de Cabo Cañaveral y alzado sobre su zócalo de salida. Gordon Harris, portavoz oficial de la base, recibió la orden de redactar un comunicado de prensa pero de esperar antes de publicarlo. La fecha del lanzamiento se fijó para el miércoles 29 de enero de 1958 y el personal se puso a trabajar febrilmente.
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| Instalación del satélite Explorer sobre su cohete portador.Crédito de la imagen: NASA |
Von Braun llegó al Cabo el día 28, pero el general John Bruce Medaris, comandante de la
Agencia de Misiles Balísticos de la Armada, perteneciente al DoD (
Departamento de Defensa, el equivalente a nuestro ministerio de Defensa) le ordenó que se presentara inmediatamente en la Academia Nacional de Ciencias de Washington para dar la conferencia de prensa oficial después del lanzamiento. En realidad, el militar estaba convencido del fracaso de la misión y prefería cargar las responsabilidades sobre un civil y no sobre el Ejército... Von Braun intentó discutir, pero fue en vano.
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| Werner von Braun.Crédito de la imagen: NASA |
La víspera del lanzamiento, los técnicos recibieron malas noticias. Los globos-sonda revelaban que una capa de aire de gran altitud se desplazaba hacia el sur a más de 320 km/hora, más de lo que se necesitaba para destrozar el cohete durante su ascensión. El lanzamiento fue aplazado.
El día 29 pasó, y después el 30. Von Braun había decidido no permitir que los equipos trabajaran el fin de semana para no fatigarlos excesivamente y correr así más riesgos, por lo que el viernes 31 de enero era la fecha límite.
El servicio meteorológico estaba dirigido por el teniente general Donald Yates, también comandante de la base y que había sido el encargado de las previsiones para Eisenhower con ocasión del desembarco en Normandía. Su previsión era pesimista, pero uno de sus jóvenes tenientes de aviación le predijo que los vientos amainarían durante la noche del día 30. Sin demasiada convicción se introdujeron los datos en un ordenador de Huntsville, y se programó el lanzamiento para la noche del día 31 siempre y cuando las previsiones resultaran exactas.
Por la mañana del día siguiente, los globos-sonda emitían su diagnóstico: el viento había amainado. Se retomaron los preparativos con nuevo ímpetu. Algunos incidentes estuvieron a punto de estropear la jornada: se averió un radar y se declaró una fuga de carburante, pero todo pudo ser reparado rápidamente. Finalmente, la grúa se retiró y el lanzador apareció en todo su esplendor bajo las luces cegadoras de los proyectores, coronado por un delgado cilindro de 13,97 kg: el satélite, al aire libre.
A menos doce minutos, la estructura superior del cohete, que soportaba la carga útil, se puso a girar sobre ella misma a fin de estabilizar el artefacto durante su puesta en órbita. Todavía no se habían inventado los motores para el control de actitud. Y la cuenta atrás prosiguió sin el menor incidente.
"Orden de ignición… Tramo principal… ¡Ignición!". La base del cohete se inflamó, el lanzador se elevó lentamente, adquirió velocidad y se hundió en el espacio.
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| Ignición del Jupiter-C que transportaba al primer ExplorerCrédito de la imagen: NASA |
Ernst Stuhlinger, científico principal y número tres del equipo de Von Braun (fallecido el 25 de mayo de 2008 a la edad de 94 años) no tenía tiempo para admirar el espectáculo. Armado con una regla de cálculo inventada por él mismo, controlaba los datos que le comunicaban desde la garita de lanzamiento mientras
Jupiter trepaba por encima del Atlántico y alcanzaba el límite de la atmósfera. Cuando se separó el primer tramo, tuvo que determinar el instante exacto en que debería encender, mediante orden manual por radio, los motores del segundo tramo. Los dos siguientes, fuera de alcance, se encenderían automáticamente. Gordon Harris, por su parte, estaba en la garita de lanzamiento. Le habían ordenado que hablara lentamente y con claridad al comentar la misión a los periodistas por teléfono. Le resultó difícil respetar esas instrucciones…
Todo parecía transcurrir con normalidad. Las primeras estaciones de seguimiento habían detectado el satélite, pero sus datos eran demasiado imprecisos para saber su trayectoria, y sobre todo si se había alcanzado la órbita. Existía una posibilidad de que su velocidad fuera insuficiente y volviera a caer a la Tierra antes de haber terminado su circunvalación.
En Washington, el presidente esperaba para anunciar oficialmente la noticia. El cohete llevaba retraso. A medianoche se inició una conferencia de prensa en el
Patrick Air Force Base Post Theater, donde los científicos comunicaron a los periodistas todo lo que sabían:
"el experimento se desarrollaba de manera satisfactoria, pero no había confirmación de la puesta en órbita". Después, alguien pasó discretamente un papel a Medaris. Pareció que se quitaba de los hombros todo el peso del mundo y, radiante, leyó:
"Goldstone ha localizado al pájaro".
La estación de Goldstone, en California, acababa de confirmar así que el satélite había regresado a su punto de partida encima del territorio americano: se había cerrado el círculo, se había alcanzado la órbita. Fue evaluada a 358 x 2.550 km. El "pájaro" fue inmediatamente bautizado como
Explorer 1.
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| Explorer 1 (maqueta conservada en el Museo del Aire y del Espacio, en Washington)Crédito de la imagen: NASA |
Una impresionante cosecha científica
La carga útil del
Explorer 1 había sido confiada al doctor Williams H. Pickering, del
Iowa's Cosmic Ray Laboratory. Su principal instrumento era un tubo Geiger-Müller Anton 314 omnidireccional, inventado por el doctor George Ludwig del
Iowa's Cosmic Ray Laboratory, para detectar los rayos cósmicos (de una energía E > 30 MeV para los protones y E > 3 MeV para los electrones).
Al principio se pensó que el aparato no funcionaba bien y que el experimento científico era un fracaso. Algunas veces registraba la radiación esperada (+/- 30 partículas por segundo), pero en ciertos momentos no se detectaba ninguna partícula. El profesor Van Allen, de la Universidad de Iowa, comprobó que el contador se ponía sistemáticamente a cero en altitudes superiores a 2.000 km sobre América del Sur, mientras que a 500 km de altitud registraba partículas como estaba previsto. Hubo que esperar al
Explorer 3, lanzado el 26 de marzo siguiente (anteriormente había fracasado el lanzamiento del
Explorer 2) para comprender que si el detector enmudecía por encima de 2.000 km era porque estaba saturado por una radiación demasiado intensa. Van Allen dedujo de ello la existencia de un cinturón de partículas energéticas atrapadas por el campo magnético terrestre, conocido hoy bajo el nombre de Anillo de Van Allen. Este importante descubrimiento condicionaría todo el programa espacial americano, e incluso la investigación científica del mundo entero.
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| James Alfred Van Allen.Crédito de la imagen: NASA |
El satélite incluía también dos detectores de micrometeoritos, que registraron 145 impactos en once días de funcionamiento, hasta el agotamiento de la alimentación eléctrica proporcionada por pilas de mercurio que representaban aproximadamente el 40% de la masa de carga útil.
Sumario:
1. NASA : 50 años de conquista espacial
2. Los inicios de la NASA
3. La astronáutica, decapitada
4. Bumper, o el nacimiento de Cabo Cañaveral
5. El programa Bumper
6. Sputnik 1 : un satélite tan pequeño…
7. Vanguard remacha el clavo
8. El milagro Explorer
9. Un programa espacial importante, pero desorganizado
10. La NASA entra en liza
11. Ahora es el turno del Hombre
12. Gagarin, Shepard y Grissom
13. América en órbita
14. John Glenn
15. La descabellada apuesta de Kennedy
16. Los satélites de telecomunicaciones
17. La Luna, más cerca
18. Apolo
19. Apolo 8, un guiño a la Luna
20. Apolo 11
21. Hay vida después de la Luna
22. Las grandes etapas de la NASA
Traducido del francés para Astroseti.org por Marisa Raich
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