NASA : 50 años de conquista espacial (14)
Por :
Marisa Raich 05-08-2008
John Glenn
Por Jean Etienne
El gran salto se programó finalmente para el 20 de diciembre de 1961. Hoy en día nos damos cuenta de que aquella decisión fue un poco precipitada. Pero al haber abierto la vía los soviéticos en 1961 con dos vuelos tripulados, no era cuestión de enviar al primer americano en órbita en 1962. Las cosas no salieron como estaba previsto. Se acumularon las averías, los incidentes, los problemas técnicos, los retrasos, las malas condiciones meteorológicas. Durante sesenta y dos días y diez aplazamientos…
John Glenn penetró definitivamente en su cápsula
Mercury, bautizada como
Friendship 7 (Amistad 7), el 20 de febrero de 1962. A las 2:20 le despertaron en el alojamiento que compartía con Scott Carpenter, su eventual suplente. Ambos siguieron el mismo ritual, que comprendía diversos exámenes médicos relacionados con la vista, el oído, el corazón, los pulmones, así como la ausencia de toda infección. Se colocaron sobre el cuerpo de Glenn diversos monitores con el fin de recoger varios parámetros y se enfundó (una vez más) el mono de vuelo.
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| John Glenn penetra en su (minúscula) cabina.Crédito de la imagen: NASA |
Fuera, el cielo estaba cubierto. La furgoneta le condujo hasta el cohete Atlas, iluminado por 48 proyectores. Franqueó a pie las decenas de metros que todavía le separaban del cohete saludando a los 200 técnicos que le habían hecho un pasillo de honor, cuando por los altavoces se anunció que uno de ellos acababa de ser padre de un bebé. Esto fue considerado como un excelente presagio. El ascensor subió los dieciséis pisos de la torre de lanzamiento en algunos segundos, y a continuación los técnicos ayudaron a Glenn a penetrar, empezando por las piernas, en el exiguo habitáculo de la cápsula. La cuenta atrás tuvo que ser nuevamente interrumpida en varias ocasiones. A las 8, el sol apareció por primera vez entre las nubes.
En la Casa Blanca, el presidente Kennedy seguía los preparativos de reojo en un televisor portátil mientras mantenía una reunión con los líderes políticos. Cuando Cabo Cañaveral anunció que las condiciones meteorológicas eran por fin favorables al lanzamiento, se puso en comunicación con Mercury Control y todos los dirigentes políticos se aglutinaron en torno al televisor.
Toda actividad cesó bruscamente en el resto de los Estados Unidos, y los establecimientos quedaron vacíos excepto los bares donde había una pantalla de televisión. Los trenes y los metros se pusieron a rodar sin viajeros…
¡Ignición!
A las 9:47, la cuenta atrás llegó a cero. De inmediato, una enorme llama amarillo-anaranjada surgió de la base del cohete, que pareció sacudirse por un instante. Luego lentamente, como con pesar, el monstruo de 125 toneladas empezó a trepar por el cielo de Cabo Cañaveral.
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| Despegue del Atlas de John Glenn.Crédito de la imagen: NASA |
A bordo, John Glenn notó vibraciones más importantes de lo que esperaba. Anunció con voz trémula que el reloj se había puesto en funcionamiento correctamente. Al cabo de algunos minutos, el primer tramo del
Atlas se separó y él fue propulsado a su órbita. Junto con él, millones de entusiasmados americanos giraban alrededor de la Tierra.
El vuelo de tres órbitas fue técnicamente perfecto. Sólo dos pequeños incidentes interrumpieron la monotonía. Al término de la primera revolución, Glenn señaló que el morro de su nave tenía tendencia a inclinarse ligeramente hacia la derecha cuando estaba en pilotaje automático. La válvula de un pequeño motor de actitud había quedado abierta y dejaba escapar gas. Decidió pasar el resto del tiempo en pilotaje manual a fin de economizar carburante. Después, un indicador en el suelo señalaba un problema de fijación a nivel del blindaje térmico. Entonces se decidió no prescindir del grupo de tres retrocohetes destinados a desacelerar antes de la entrada como estaba previsto, estimando que las correas que los mantenían en su sitio bastarían también para retener el blindaje hasta que la presión de la atmósfera fuera lo bastante fuerte como para mantenerlo en su sitio. Más tarde se constató que el problema sólo había existido en la imaginación de un sensor defectuoso…
A las 14:43, después de una reentrada más espectacular y caótica de lo previsto a consecuencia de la desintegración del grupo de retrocohetes, Glenn amerizó en el océano Atlántico en el chisporroteo de su blindaje incandescente, que había cumplido perfectamente su cometido. El destructor Noa, encargado de la recuperación, se hallaba a sólo 11 kilómetros y 20 minutos más tarde el primer americano en órbita estaba ya en el puente del navío.
Más tarde declaró que el peor momento del vuelo había sido… la apertura de la escotilla después del amerizaje. El arrancado de la misma por un sistema de pernos explosivos le sorprendió por su brutalidad, y le provocó algunos rasguños superficiales en el rostro. Pero Glenn no perdió ni el buen humor ni la sonrisa.
Más tarde, desde la Casa Blanca, el presidente Kennedy se dirigió a la nación:
"Me convierto en portavoz del pueblo americano al felicitar y dar las gracias al coronel Glenn por su extraordinaria hazaña. Sé que este orgullo lo comparten la señora Glenn y sus dos hijos. Dirigimos también toda nuestra gratitud a los que han trabajado sin descanso en Cabo Cañaveral. Han tenido que enfrentarse a muchas decepciones y a muchos retrasos […] pero han demostrado mucha sangre fría. Ahora vemos que sus esfuerzos han sido recompensados. La carrera espacial no ha hecho más que empezar. Hemos tomado la salida bastante tarde, pero ahora todas las esperanzas están permitidas"
La nación americana se mostró a la vez aliviada y orgullosa. Comparó a su nuevo héroe con Cristóbal Colón y con Charles Lindbergh. John Glenn fue invitado y cubierto de honores en todos los Estados americanos, y festejado como raramente lo había sido jamás un hombre.
Por su hazaña, Glenn recibió una prima de 245 dólares de parte del Cuerpo de Marines. La NASA no le concedió ningún suplemento. Su sueldo mensual pasó a 1.149 dólares, lo que le hizo creer por un momento que ese aumento era debido a su vuelo espacial. En realidad no era así, sino que sus 18 años de servicio acababan de hacerle dar un (pequeño) salto económico...
Había nacido la NASA. América ya estaba en la ruta del cosmos. La Historia podía empezar.
Sumario:
2. Los inicios de la NASA
3. La astronáutica, decapitada
4. Bumper, o el nacimiento de Cabo Cañaveral
5. El programa Bumper
6. Sputnik 1 : un satélite tan pequeño…
7. Vanguard remacha el clavo
8. El milagro Explorer
9. Un programa espacial importante, pero desorganizado
10. La NASA entra en liza
11. Ahora es el turno del Hombre
12. Gagarin, Shepard y Grissom
13. América en órbita
14. John Glenn
15. La descabellada apuesta de Kennedy
16. Los satélites de telecomunicaciones
17. La Luna, más cerca
18. Apolo
19. Apolo 8, un guiño a la Luna
20. Apolo 11
21. Hay vida después de la Luna
22. Las grandes etapas de la NASA
Traducido del francés para Astroseti.org por Marisa Raich
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